Ing. Enrique Ruschke Galán | Presidente de CANAME (1999-2001)
La industria eléctrica mexicana enfrentaba una creciente presión por la entrada de productos extranjeros en condiciones de competencia desleal. En ese contexto, Enrique Ruschke Galán asumió la Presidencia de CANAME con un objetivo claro: fortalecer la capacidad de respuesta del sector frente a prácticas que ponían en riesgo a los fabricantes nacionales.
Competencia externa y respuesta institucional
Aceptar la Presidencia de CANAME significó —recuerda— asumir un momento en el que la competencia extranjera llegaba al país con mucha intensidad.
“Teníamos que analizar cómo defender el mercado nacional y cómo enfrentar la entrada de productos extranjeros que buscaban ganar participación dentro del mercado mexicano.”
Entre los principales retos de su gestión estuvieron la competencia desleal y la piratería, fenómenos que comenzaban a impactar con mayor fuerza al sector. Ante ello —señala— se impulsó la aplicación, el fortalecimiento y promoción de las normas mexicanas como mecanismo de defensa.
En ese proceso, el trabajo de la Asociación Nacional de Normalización y Certificación del Sector Eléctrico (ANCE) fue un componente relevante por su cercanía con la Cámara y su papel técnico en la validación de estándares.
Acciones frente a prácticas de dumping
Una de las experiencias más representativas de ese periodo fue la decisión de promover que los fabricantes nacionales presentaran una denuncia antidumping contra un país extranjero que ofrecía productos a precios fuera de competencia y en condiciones de dumping.
“Estaban invadiendo el mercado de una manera ilegal y totalmente inequitativa.”
CANAME participó en la defensa de la industria nacional frente a estas prácticas, en un contexto que exigía acciones coordinadas para preservar condiciones equitativas en el mercado.
Calidad como eje de competitividad
Desde su perspectiva, una parte relevante del trabajo de la Cámara ha sido fomentar a los fabricantes nacionales a elevar la calidad de sus productos.
Esto —explica— ha permitido que los productos fabricados en México compitan en el mercado internacional, tanto por su calidad como por sus precios.
Normas y estándares del sector
Para Enrique Ruschke, uno de los factores que ha permitido que CANAME cumpla 70 años ha sido la aplicación y el cumplimiento de las normas, lo que ha fortalecido la capacidad de las empresas mexicanas para competir dentro y fuera del país.
25 años en CANAME
“Fui miembro de la Mesa Directiva durante ocho años con diferentes presidentes; luego, estuve dos como presidente y después fui director de la Cámara durante 13 años. En este recorrido de 25 años, contribuí con trabajo, esfuerzo y dedicación al desarrollo de la industria nacional.”
Formar parte de la historia de CANAME —afirma— ha sido una experiencia significativa.
Durante su gestión como presidente —añade— se llevó a cabo la reconstrucción de las instalaciones de la Cámara, con el objetivo de mejorar sus condiciones operativas y fortalecer su funcionamiento institucional.

Contexto
El cierre del siglo XX marcó una etapa de mayor integración de México a los mercados internacionales, tras la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Este proceso intensificó la presencia de productos importados en el país, generando nuevos retos para diversos sectores industriales.
En la industria eléctrica, este escenario se tradujo en una mayor presión competitiva, particularmente por la entrada de productos a precios bajos y, en algunos casos, en condiciones desleales. Ante ello, la normalización, la certificación y los mecanismos de defensa comercial se consolidaron como herramientas clave para garantizar estándares de calidad y condiciones equitativas en el mercado.
Por otra parte, el cambio de milenio (Y2K) afectó al sector eléctrico mexicano principalmente en dos vertientes: el desafío tecnológico inmediato y la presión por el abasto ante la nueva era digital.
La llegada del año 2000 simbolizó el inicio de una economía más dependiente de la computación e internet. Esto generó una proyección de crecimiento en la demanda eléctrica más agresiva, lo que reforzó la necesidad de ampliar la infraestructura y la capacidad instalada del sector.