Ing. Salvador Padilla Rubfiar | Presidente de CANAME (2006–2009)
Durante su presidencia, Salvador Padilla Rubfiar encabezó una etapa marcada por la apertura comercial, la reducción arancelaria y un crecimiento sostenido en la demanda de productos eléctricos. Su gestión puso el acento en la defensa normativa, la interlocución con autoridades y la continuidad de un legado construido a lo largo de distintas generaciones.
Continuar el legado
Presidir CANAME entre 2006 y 2009 implicó asumir la responsabilidad de representar a uno de los sectores motores del desarrollo del país: el eléctrico, en un momento de alta exigencia para la industria.
Dar continuidad al trabajo de quienes lo antecedieron en la Presidencia fue otro eje de su gestión. Los reconoce como líderes que contribuyeron a consolidar una Cámara sólida y con visión de largo plazo.
En ese periodo, la industria enfrentaba un entorno de competencia creciente, orientado a elevar la competitividad de las empresas. Entre 2008 y 2013 se implementó un programa de reducción arancelaria mediante el cual diversas fracciones pasaron de tasas de 10% o 15% a cero.
A la par, se registró un aumento en la demanda de productos eléctricos, en especial en transmisión y distribución. Esto impulsó la producción de transformadores, conductores, tableros, subestaciones y equipos de media tensión.
Durante esos años, uno de los frentes de trabajo fue el fortalecimiento técnico y normativo. Frente a la apertura comercial, la respuesta se centró en reforzar las normas, asegurar condiciones equitativas para fabricantes nacionales y extranjeros, y exigir el cumplimiento en aduanas, con prioridad en la seguridad y confiabilidad para el consumidor final.
Apertura comercial y defensa normativa
Uno de los principales desafíos fue enfrentar el proceso de reducción arancelaria. Para ello se llevaron a cabo negociaciones con la Secretaría de Economía, entonces encabezada por Eduardo Sojo y Rocío Ruiz, con el propósito de que la disminución se aplicara de forma gradual, en particular en las fracciones más sensibles para la industria.
El objetivo era atenuar el impacto de la apertura comercial en las empresas nacionales.
En paralelo, se reforzó el sistema normativo, elevando el nivel de exigencia en el cumplimiento de normas y asegurando su correcta aplicación para proteger la seguridad de los consumidores y la competitividad del sector.
Como parte de este esfuerzo, se impulsó —junto con EMA y ANCE— la creación del primer Comité de Seguridad Eléctrica (ESCI), orientado a generar conciencia sobre la importancia de contar con un marco normativo sólido.
Otro frente relevante fue impulsar la participación de los directores generales de las empresas afiliadas en la vida institucional de CANAME, con el fin de generar consensos y respaldar las posiciones de la Cámara al más alto nivel.
“Queríamos que las decisiones estuvieran respaldadas desde la dirección de las empresas, no solo a nivel operativo”, explica.
El SIEC 2007 marcó un punto clave. Ese año se logró la participación de más de diez países de Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos, lo que impulsó el proceso de internacionalización de CANAME y reforzó su posicionamiento como referencia técnica.
“Ese encuentro proyectó a la Cámara como un referente más allá de México”, recuerda.
Unidad institucional
La celebración de la sesión número 500 de la Comisión Consultiva Mixta de Abastecimientos del Sector Eléctrico dejó una imagen que, para Salvador Padilla Rubfiar, resume el espíritu de CANAME.
Durante ese evento, la entonces gerente de abastecimientos de CFE, Yuriria Mascott, destacó la presencia de siete expresidentes de la Cámara acompañándolo en la ceremonia.
“Esa presencia era un símbolo de unidad y fortaleza institucional”, señala.
Más allá del acto protocolario, la escena reflejaba una característica que —afirma— distingue a CANAME: la cercanía entre quienes han encabezado la institución.
“Más allá de los cargos, seguimos viéndonos como un grupo dispuesto a aportar experiencia, consejos y respaldo a quienes hoy dirigen la Cámara”.
Ese sentido de continuidad también se hizo evidente en 2006, durante la celebración del 50 aniversario, cuando se entregaron reconocimientos a todos los expresidentes en un acto que reforzó la pertenencia y el vínculo entre generaciones.
Una Cámara con capacidad de interlocución
Para Salvador Padilla Rubfiar, el papel de CANAME ha sido estratégico para el desarrollo del sector eléctrico, principalmente por su capacidad de interlocución.
La Cámara se ha conducido de manera respetuosa pero firme frente a las autoridades, llevando la voz y los intereses de sus afiliados a distintas mesas de trabajo. A partir de ese diálogo y de la capacidad de propuesta, se han impulsado avances para la industria.
“Gracias al diálogo y a la capacidad de propuesta se han logrado avances importantes”, señala.
Otro rasgo que destaca es la integración de distintos actores del sector. Aunque CANAME fue creada por fabricantes de productos eléctricos, con el tiempo se han incorporado contratistas de obra eléctrica, lo que ha ampliado su alcance.
Esa convivencia entre fabricantes, contratistas y autoridades, explica, ha enriquecido la visión de la Cámara.
Recuerda también la defensa de la normalización, la seguridad y la competitividad. “Durante el sexenio de Felipe Calderón algunos presidentes de cámaras industriales acudimos a Los Pinos junto con el entonces presidente de CONCAMIN, Ismael Plascencia, para expresar la preocupación por el daño que la piratería y el contrabando estaban causando a la industria.”
La participación de CANAME en distintos foros también ha sido constante, con propuestas técnicas orientadas a atender problemáticas del sector.
Planeación y continuidad
“70 años parecen fáciles de mencionar, pero detrás existe el trabajo de muchas personas.”
Con más de 25 años de vínculo con CANAME —tres como presidente y 10 como director general—, tuvo la fortuna de trabajar con equipos muy comprometidos que ayudaron a consolidar a la Cámara como una institución representativa y reconocida a nivel nacional e internacional.
Entre los factores que han favorecido su continuidad identifica la planeación estratégica, el análisis de escenarios, el trabajo con distintos planes de acción, la habilidad de mantenerse atentos a las tendencias y necesidades futuras del sector, así como la permanencia de sus programas.
Estos elementos, señala, han permitido dar estabilidad a la Cámara y mantener su relevancia en el sector.
Mirada a las nuevas generaciones
Al referirse a las nuevas generaciones, subraya su papel en la vigencia de la institución, ya que la combinación entre experiencia y renovación le ha permitido mantener su dinamismo.
Junto con otros expresidentes, mantiene la disposición de seguir contribuyendo al desarrollo de la Cámara: “Buscamos que CANAME no solo cumpla 70 años, sino muchos más”, comenta.
En ese proceso, destaca, se ha afianzado su posicionamiento a nivel nacional e internacional, al tiempo que se han impulsado acciones de modernización que le han dado una nueva dinámica institucional.
A las nuevas generaciones les recomienda seguir preparándose porque la formación académica es una herramienta muy valiosa que siempre debe actualizarse. Además desarrollar una visión con propósito, anticiparse a los cambios del entorno, y mantener siempre una mentalidad de innovación.
“La pandemia nos obligó a reaccionar de con rapidez, implementar reuniones virtuales y adoptar nuevas tecnologías para estar cerca de nuestros afiliados. Esa capacidad de adaptación debe seguir formando parte de la cultura de la Cámara”.
“Les diría que sean protagonistas y no simples espectadores; que busquen lograr y no solo intentar; y que siempre actúen con ética, profesionalismo y sentido de responsabilidad”.
Contexto
El periodo 2006–2009 estuvo marcado por una mayor apertura comercial y un entorno de competencia creciente para la industria eléctrica en México. La reducción arancelaria y la integración a mercados globales coincidieron con un aumento en la demanda de infraestructura, particularmente en transmisión y distribución, lo que exigió a las empresas fortalecer sus capacidades técnicas. En ese escenario, CANAME desempeñó un papel activo en la interlocución con autoridades y en la defensa de condiciones equitativas de competencia, con énfasis en el cumplimiento normativo y la seguridad del sector.