Ing. Salvador Portillo Arellano | Presidente de CANAME (2022-2025)
Asumir la presidencia de CANAME en el periodo 2023–2025 implicó, para Salvador Portillo Arellano, colocar en el centro de la conversación un tema que durante años avanzó con rezagos: la infraestructura eléctrica del país. Más allá del aumento en la demanda, el verdadero desafío —advierte— radica en la capacidad del sistema para sostener el desarrollo industrial en el mediano y largo plazo.
A lo largo de su gestión, su postura fue consistente: sin inversión suficiente en transmisión y distribución, el crecimiento económico enfrenta límites estructurales que no pueden resolverse solo desde la generación.
Durante su presidencia, impulsó el posicionamiento de la infraestructura eléctrica como un factor crítico para el desarrollo industrial, promoviendo la inversión, la coordinación institucional y el fortalecimiento del contenido nacional como ejes para atender los retos del sector.
Un sistema bajo presión
Desde el inicio de su gestión, identificó un desbalance entre el crecimiento de la demanda eléctrica y la capacidad de la infraestructura existente. La expansión de la actividad productiva comenzó a evidenciar limitaciones en transmisión y distribución, particularmente en regiones con alto dinamismo industrial.
El rezago en inversión en redes eléctricas se convirtió en un punto crítico, al limitar la posibilidad de sostener un crecimiento regional equilibrado. Si bien se trata de un desafío de largo plazo, su atención resulta indispensable para garantizar la viabilidad de la actividad económica.
“Sin inversión en infraestructura eléctrica, el crecimiento económico del país enfrenta límites estructurales.”
Inversión: el punto de quiebre
Uno de los principales ejes de su gestión fue posicionar la inversión en infraestructura eléctrica como una condición indispensable para la evolución del país. A través de su participación en distintos foros, insistió en la necesidad de acelerar proyectos de transmisión y distribución, así como en ampliar la capacidad de las redes eléctricas del país.
En este contexto, también promovió esquemas de participación público-privada como una vía para atender la magnitud de los requerimientos de inversión, debido a que el Estado por sí solo no contaba con la capacidad económica suficiente para atenderlos.
Otro punto relevante –—comenta— fue reiterar la importancia del contenido nacional. Desde mi perspectiva, un país que no desarrolla tecnología propia ni fortalece a sus empresas locales está condenado a permanecer rezagado. Por ello, era indispensable impulsar su crecimiento y promover el contenido nacional.
Nearshoring: oportunidad condicionada
Su participación como presidente de la Comisión de Nearshoring de CONCAMIN le permitió colocar este tema en la discusión pública desde una perspectiva operativa. Más allá del interés generado, advirtió que la relocalización de empresas solo podrá concretarse plenamente si el país cuenta con infraestructura eléctrica suficiente que responda a esta nueva realidad industrial.
“Sin redes eléctricas suficientes y robustas, México no podrá ofrecer las condiciones necesarias para crecer y competir.”
CANAME como habilitador técnico
Desde su perspectiva, el papel de CANAME ha trascendido la fabricación de productos, al consolidarse como un actor con conocimiento técnico integral de la infraestructura eléctrica y su cadena productiva.
Esta capacidad ha permitido a la Cámara participar en procesos de planeación sectorial, así como impulsar estándares de calidad y promover la evolución tecnológica del sector.
Además, el carácter transversal de la electricidad le permite incidir directamente en el desarrollo industrial del país.
Conocimiento técnico al servicio de la industria
La vigencia de CANAME, señala, se explica por la concentración de conocimiento técnico de sus afiliados y por su capacidad para evolucionar frente a los cambios tecnológicos y las necesidades del sector.
El impulso a estándares de calidad y la visión integral de la cadena productiva han sido factores clave para su continuidad a lo largo del tiempo.
Asimismo, la promoción de la normalización ha sido un eje constante, con énfasis en contar con normas exigentes que garanticen la seguridad del sector y de los usuarios, como parte de una visión técnica que articula a toda la cadena productiva.
“Las empresas que forman parte de la Cámara no solamente fabrican equipos; también tienen una visión integral de toda la cadena productiva y de las necesidades de infraestructura eléctrica que requiere el país.”
Un reto estructural para la próxima década
Hacia adelante, el principal desafío radica en consolidar un enfoque integral del desarrollo eléctrico. “Me gustaría transmitir a las nuevas generaciones que el reto energético no se trata únicamente de incrementar la generación, sino de garantizar que la energía pueda llegar de manera eficiente a los polos productivos.
En este sentido, subraya la necesidad de avanzar de forma simultánea en la inversión de generación renovable —como energía solar o eólica— y en la transmisión, distribución, almacenamiento y generación distribuida, como parte de una estrategia articulada. “El mensaje final es muy claro: el desarrollo eléctrico debe entenderse como un proyecto integral. La infraestructura eléctrica es una condición indispensable para el crecimiento futuro de México.”

Contexto
La infraestructura eléctrica se ha convertido en un factor central en la viabilidad del crecimiento industrial en México. En el tramo 2023–2025, el aumento sostenido de la demanda —impulsado por la relocalización de empresas y la expansión de la actividad productiva— ha puesto en evidencia los límites operativos del sistema eléctrico nacional.
Este escenario ha evidenciado rezagos en transmisión y distribución, así como la necesidad de acelerar proyectos de inversión que permitan atender nuevos polos industriales y evitar cuellos de botella en el suministro eléctrico. La capacidad de respuesta del sistema se ha convertido, así, en un factor determinante para sostener el ritmo de crecimiento económico.
Al mismo tiempo, la magnitud de los requerimientos ha reactivado la discusión sobre esquemas de inversión y la participación coordinada entre sector público y privado, en un contexto donde la certidumbre regulatoria y la ejecución oportuna de proyectos resultan clave.