Lic. Pablo Moreno Cadena | Presidente de CANAME (2016-2019)
Entre 2016 y 2019, la industria eléctrica mexicana atravesó un punto de inflexión: la implementación de la reforma energética modificó las reglas de operación, abrió el mercado a nuevos participantes y aceleró la dinámica de inversión.
En ese contexto, Pablo Moreno Cadena, Presidente de CANAME, estuvo al frente de la Cámara en un ambiente de cambio estructural, donde la capacidad de adaptación y la lectura oportuna del entorno se volvieron determinantes para la continuidad del sector.
Un entorno de transformación
Durante años trabajó con las empresas afiliadas en distintos proyectos. Al asumir la presidencia, entendió el cargo como un logro, pero también como una enorme responsabilidad.
La reforma energética implicaba ajustes constantes, nuevas reglas y una fuerte dinámica de inversiones dentro del sector.
“La combinación de todos estos elementos representó uno de los mayores retos que enfrentamos durante mi gestión: operar y mantener la estabilidad de la industria mientras se aplicaba un nuevo modelo energético que todavía estaba en proceso de consolidación.”
“Existía incertidumbre regulatoria y múltiples cambios estructurales ocurriendo al mismo tiempo, por lo que tuvimos que adaptarnos muy rápido a esta nueva situación y, al mismo tiempo, continuar operando.”
“Nuestro trabajo consistió en mantener la estabilidad institucional de la Cámara y acompañar a las empresas afiliadas de la mejor manera posible.”
Definir el lugar del sector eléctrico mexicano
Para Pablo Moreno, el mayor parteaguas de aquel momento fue defender el papel y la participación de la industria eléctrica dentro del nuevo modelo energético.
“Prácticamente vivíamos evaluando día a día cómo el Estado mexicano iba implementando la reforma, cuáles serían sus consecuencias y qué decisiones estratégicas debíamos tomar para afrontar los cambios. El seguimiento permanente y la capacidad de adaptación fueron fundamentales durante toda la gestión.”
Proyección regional
Dos iniciativas destacan por su impacto.
La primera fue la defensa del papel estratégico de la manufactura eléctrica mexicana, representada por las empresas de CANAME, en un momento muy complejo para el sector.
La segunda, y una de las que más satisfacción le genera, fue la expansión del modelo mexicano de normalización y evaluación de la conformidad hacia Centroamérica.
“Logramos implementar este sistema en países como Costa Rica, Panamá, El Salvador y Honduras, promoviendo un piso parejo para la industria en la región e impulsando el liderazgo técnico del sector eléctrico mexicano.”
El SIEC como plataforma estratégica
En una reunión con el equipo de CANAME —señala— les propuse realizar un evento de nivel internacional, integrando al Secretario de Energía, directivos de CFE y ministros de energía de distintos países de Centroamérica para discutir temas relacionados con energía y normalización.
“Decidimos aprovechar el Simposium Internacional de la Energía, el SIEC, como plataforma estratégica para reunir a los principales involucrados en el nuevo modelo energético mexicano junto con representantes de gobiernos centroamericanos.”
“Fue un reto enorme en términos de organización y coordinación, pero el equipo respondió extraordinariamente. El resultado fue un evento internacional de primer nivel que consolidó la presencia de CANAME como una pieza clave en el sector energético regional.”
Un puente entre actores
El principal papel de CANAME ha sido servir como puente entre la industria, el gobierno y los distintos operadores del sistema eléctrico mexicano.
“La Cámara ha logrado desempeñar esa función de manera muy efectiva, facilitando el diálogo, la coordinación y la construcción de soluciones para el desarrollo del sector eléctrico nacional.”
La evolución de CANAME ha sido muy clara: pasó de ser un organismo que acompañaba la expansión del sistema eléctrico nacional a convertirse en un actor estratégico. Hoy la Cámara tiene un papel mucho más activo en el desarrollo industrial y energético del país, al participar en temas de competitividad, innovación tecnológica, fortalecimiento industrial y transición energética.
“Esa transformación representa uno de los cambios más importantes que ha vivido la industria eléctrica mexicana en los últimos años”, afirma.
El reto hacia adelante
De cara al futuro, identificó como principal desafío aprovechar la transición energética y el proceso de electrificación del país.
“Debemos asegurarnos de que el crecimiento del sistema eléctrico nacional se traduzca en mayor innovación, generación de empleo y desarrollo industrial para México. En la actualidad existen grandes oportunidades derivadas del crecimiento del sector y de proyectos estratégicos como el Plan México, sin embargo, para que sean exitosos se requiere una infraestructura eléctrica sólida y suficiente.”
“Sin duda, ha sido uno de los mayores privilegios de mi vida profesional haber contribuido al crecimiento del sector eléctrico durante los años que me tocó presidir CANAME y ser parte de una comunidad de empresas comprometidas con el desarrollo eléctrico de México. Me llena de orgullo haber aportado un granito de arena para que otros presidentes y otras generaciones pudieran continuar fortaleciendo a la Cámara y a la industria.”

Contexto
Durante el periodo 2016–2019, el sector eléctrico en México operó bajo un nuevo marco institucional derivado de la reforma energética, que redefinió el rol del Estado y abrió el mercado a nuevos participantes.
Este proceso implicó la creación de nuevos mecanismos de operación —como el mercado eléctrico mayorista—, así como la entrada de empresas privadas en generación y suministro. Al mismo tiempo, se afianzaron organismos reguladores y se establecieron nuevas reglas para la competencia en el sector.
En este entorno, la industria manufacturera eléctrica enfrentó el desafío de integrarse a un modelo más abierto y competitivo, adaptando sus capacidades técnicas, comerciales y regulatorias a una dinámica distinta.