Por Mtro. Edgar Bañuelos | Director General de CANAME
La Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas (CANAME) cumple 70 años de historia institucional. Siete décadas en las que la industria eléctrica nacional ha acompañado el crecimiento económico de México, participando en los procesos de electrificación, modernización industrial y expansión de infraestructura estratégica del país.
Sin embargo, este aniversario va mucho más allá de una celebración histórica. El contexto energético mundial está cambiando con una velocidad sin precedentes y abre una etapa de enormes retos. La transición energética, la digitalización de las redes, la electrificación de la economía, el crecimiento de los centros de datos y la necesidad de robustecer la seguridad energética están redefiniendo el papel de la manufactura eléctrica en el mundo.
Este fenómeno marca el inicio de una nueva “Era de la Electricidad”, donde la infraestructura eléctrica se convierte en uno de los pilares de la competitividad y el desarrollo económico global.
Frente a este escenario, CANAME, fiel a su convicción, debe adaptarse a una nueva realidad. La cámara está llamada no solo a representar al sector empresarial, sino también a convertirse en un actor estratégico para el desarrollo industrial, el avance tecnológico y la transición energética de México.
La nueva era eléctrica y los desafíos globales
La Agencia Internacional de Energía (Electricity Grids and Secure Energy Transitions, 2025) plantea una visión muy clara: la transición energética global dependerá, en gran medida, de la capacidad de los países para modernizar y expandir oportunamente sus redes eléctricas. Advierte que, si bien el crecimiento acelerado de energías renovables, electromovilidad, almacenamiento y electrificación industrial está reconfigurando el sistema energético mundial, el desarrollo de la infraestructura eléctrica no avanza al mismo ritmo.
En el reporte “Building the Future Transmission Grid: Strategies to navigate supply chain challenges” (IEA, 2025), se indica que para 2030 el mundo necesitará inversiones superiores a 200 mil millones de dólares anuales en redes de transmisión para responder al crecimiento de la demanda eléctrica.
Al mismo tiempo, la industria de manufacturas eléctricas enfrenta importantes retos derivados del aumento en los costos de materias primas, tiempos de entrega más prolongados y una creciente escasez de talento técnico especializado.
Para atender el desafío compartido, los gobiernos deben impulsar procesos de planeación más robustos y coordinados donde exista una articulación efectiva entre empresas de servicio eléctrico, operadores eléctricos, autoridades regulatorias, fabricantes, inversionistas y sectores productivos de alto consumo de energía.
“La transición energética no solo transformará la manera en que consumimos energía, también redefinirá la competitividad industrial de los países.”
México frente a una oportunidad histórica
En este contexto, México vive un momento decisivo para ampliar su competitividad a partir del crecimiento de nuevos polos industriales. El Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PLADESE) reconoce la necesidad de fortalecer y modernizar las redes de transmisión y distribución para garantizar confiabilidad, suficiencia y resiliencia energética en el país. Asimismo, los proyectos estratégicos impulsados dentro del Plan México requerirán una mayor capacidad de generación, transmisión y distribución eléctrica.
La manufactura eléctrica nacional tiene una oportunidad histórica para consolidarse como el sector estratégico para el desarrollo económico del país. México cuenta con capacidades industriales importantes, experiencia manufacturera, ubicación geográfica privilegiada y una integración regional con Norteamérica que debe capitalizarse aún más como una ventaja competitiva determinante.
No obstante, aprovechar esta oportunidad exigirá reforzar la planeación industrial, impulsar el desarrollo tecnológico y ampliar el contenido nacional, lo que no solo permitirá generar empleos; también contribuirá a la soberanía energética y la resiliencia económica del país.
El reto del talento y la innovación
Uno de los mayores desafíos de la nueva era energética será la formación de capital humano especializado. La transformación tecnológica del sector eléctrico demandará ingenieros, técnicos y especialistas en automatización, inteligencia artificial, electrónica de potencia, almacenamiento energético y digitalización de redes.
Se estima que el sector eléctrico requerirá incorporar alrededor de 1.5 millones de trabajadores especializados hacia 2030 para atender las necesidades de expansión y modernización de las redes eléctricas.
La escasez global de talento calificado se ha convertido en un riesgo importante para el desarrollo futuro de la infraestructura eléctrica. Por ello, CANAME deberá asumir un papel más activo en la promoción de programas de formación, capacitación y certificación de competencias.
Para ello, será necesario impulsar una nueva cultura de innovación donde los procesos de vinculación entre academia e industria sean efectivos, acelerando el desarrollo tecnológico nacional y fortaleciendo la competitividad internacional de las empresas mexicanas.
La evolución institucional que requiere CANAME
A lo largo de su historia, CANAME ha demostrado capacidad de adaptación y visión de futuro. Fue pionera al ser la primera cámara en contar con un Centro de Competitividad e Innovación, promoviendo la evolución tecnológica y la mejora de procesos productivos de las empresas afiliadas.
Hoy, los nuevos retos globales demandan una transformación institucional aún más profunda. La CANAME de los próximos años deberá posicionarse como la cámara líder del sector eléctrico nacional, reconocida por su interlocución ante el gobierno, industria y organismos internacionales y por su aportación para la competitividad, la innovación y la sostenibilidad de las actividades económicas del país.
Frente al reto de una planeación de largo plazo orientada al fortalecimiento del contenido nacional en los grandes proyectos de infraestructura, CANAME debe desempeñar un papel estratégico como puente entre las políticas públicas energéticas e industriales y las capacidades productivas nacionales.
A 70 años de su fundación, CANAME tiene la experiencia, la representatividad y la capacidad para responder a la nueva “Era de la Electricidad”. Reconocemos nuestro pasado como la base de un liderazgo industrial comprometido con el desarrollo del país, y que hoy más que nunca, resulta clave para la construcción del futuro energético de México