Por Mtra. Lilian Aurora Pérez Ornelas | Directora general de Normas, Unidad de Normatividad, Competitividad y Competencia, Secretaría de Economía
La industria eléctrica atraviesa una de las transformaciones más profundas de las últimas décadas. La electrificación del transporte, el crecimiento de los sistemas de almacenamiento de energía y la digitalización están modificando la forma en que se produce, distribuye y consume energía en todo el mundo y, con ello, las exigencias técnicas y regulatorias que enfrentan quienes fabrican, importan y comercializan productos eléctricos en México.
Este escenario genera oportunidades para la industria, pero también exige marcos regulatorios capaces de acompañar el cambio tecnológico. La competitividad ya no depende únicamente de la capacidad manufacturera ni de la disponibilidad de infraestructura. También depende de la existencia de reglas técnicas claras, de mecanismos confiables de evaluación de la conformidad y de una vigilancia efectiva del mercado que generen confianza en la inversión, la innovación y el comercio.
En ese contexto, el Sistema Nacional de Infraestructura de la Calidad desempeña una función estratégica.
A través de la Ley de Infraestructura de la Calidad, el Estado cuenta con un marco institucional que permite desarrollar y aplicar Normas Oficiales Mexicanas (NOM) orientadas a la protección de objetivos legítimos de interés público, entre ellos, la seguridad de las personas consumidoras, la protección del medio ambiente y el funcionamiento eficiente de los mercados.
Uno de los principios más importantes de este sistema, es que las reglas se aplican por igual para todos los productos que se comercializan en México, independientemente de su origen. Una luminaria o un tablero de distribución importado debe cumplir los mismos requisitos técnicos que los fabricados en territorio nacional. Esta neutralidad constituye una condición indispensable para fomentar la competencia leal y brindar certeza a quienes invierten, producen y generan empleo en el país.
La transformación tecnológica que vive el sector eléctrico exige una evolución constante del marco regulatorio. Por ello, el Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad (PNIC) 2026 incorpora proyectos normativos orientados a atender algunos de los segmentos de mayor crecimiento y relevancia estratégica para el país. Entre ellos destacan los trabajos relacionados con vehículos eléctricos de baja y mediana velocidad, baterías recargables de iones de litio y sistemas de almacenamiento estacionario de energía, desarrollos que buscan proporcionar certeza técnica y jurídica en áreas que serán determinantes para la modernización industrial en México. Se trata de construir las condiciones que permitan su adopción segura, ordenada y competitiva.
La proyección internacional también resulta fundamental. México participa activamente en organismos internacionales de normalización como la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) y la Organización Internacional de Normalización (ISO). Esta participación permite incorporar mejores prácticas internacionales, promover la armonización técnica y facilitar la integración de la industria nacional en las cadenas globales de valor.
Cuando una NOM se desarrolla o actualiza tomando como referencia estándares internacionales, se fortalece la interoperabilidad, se reducen las barreras técnicas al comercio y se generan condiciones más favorables para la competitividad de las empresas mexicanas. La normalización deja entonces de ser solo un instrumento regulatorio para convertirse también en una herramienta de política industrial a nivel global.
Sin embargo, ninguna norma puede cumplir plenamente su función sin mecanismos efectivos que permitan verificar su cumplimiento. Por ello, la evaluación de la conformidad y la vigilancia del mercado son componentes esenciales para el desarrollo y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Infraestructura de la Calidad. Los organismos de certificación, las unidades de inspección aprobadas por la autoridad normalizadora correspondiente y los laboratorios acreditados por una entidad de acreditación autorizada permiten verificar objetivamente que los productos cumplen los requisitos técnicos aplicables. A su vez, las actividades de vigilancia contribuyen a preservar la integridad del mercado y a proteger tanto a las personas consumidoras como a las empresas que cumplen con las reglas.

La industria eléctrica del futuro se construirá sobre la innovación, la inversión y la tecnología, pero también sobre la confianza. Confianza en que los productos cumplen con lo que prometen, en que las reglas aplican para todos por igual y en que la competencia se desarrolla bajo condiciones técnicas verificables. Esa es la contribución del Sistema Nacional de Infraestructura de la Calidad. Acompañar la transformación energética y contribuir a que México compita con mayor fortaleza en una industria cada vez más integrada, tecnológica y exigente.
Fuentes
- Gobierno de México. (2025, 28 de febrero). Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030. Presidencia de la República.
- Secretaría de Economía. (2026, 24 de febrero). Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2026. Diario Oficial de la Federación.
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1059473/PNIC_2026.pdf
- Secretaría de Gobernación. (2020, 1 de julio). Ley de Infraestructura de la Calidad. Diario Oficial de la Federación.
https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5596009&fecha=01/07/2020
Mtra. Lilian Aurora Pérez Ornelas
La Mtra. Lilian Aurora Pérez Ornelas es licenciada y maestra en Derecho por la UNAM, ambas con Mención Honorífica, y cuenta con una especialidad en Alta Dirección de Recursos Humanos del IPADE. Tiene más de 28 años en el servicio público federal, destacando como directora general de Normas en la Secretaría de Economía y como primera titular del Órgano Interno de Control de la COFECE, designada por la Cámara de Diputados mediante concurso de oposición. Correo electrónico lilian.perez@economia.gob.mx