La eficiencia energética ocupa hoy un lugar estratégico en el cumplimiento de los objetivos climáticos, económicos y de seguridad del país. Así lo planteó el Mtro. Israel Jáuregui Nares, director general de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), al exponer una visión integral sobre su papel como uno de los instrumentos más costo-efectivos, inmediatos y transversales de la política pública en la materia.
En el contexto de los escenarios internacionales de neutralidad de carbono (Net Zero), explicó que esta herramienta constituye la principal contribución tecnológica para la reducción de emisiones de CO₂, incluso por encima de la expansión de fuentes renovables. Desde esta perspectiva, la transición hacia un modelo bajo en carbono exige una estrategia sólida de ahorro y uso eficiente de la energía.
El reto nacional: consumo y oportunidades de ahorro
Como punto de partida, presentó un diagnóstico del consumo nacional correspondiente a 2023, año en el que México registró un total de 10,218 petajoules (PJ). De esta cifra, el propio sector de transformación—que incluye usos propios y pérdidas en transmisión y distribución— concentra una proporción significativa, seguido por el transporte, la industria, el ámbito residencial, el comercio y el sector público.
Este panorama revela amplias oportunidades para elevar el desempeño a lo largo de toda la cadena de valor: generación, transformación, transmisión, distribución, almacenamiento y consumo final. De ahí la necesidad de impulsar medidas de ahorro de manera transversal en todos los sectores, tipos de energía —electricidad y combustibles—, niveles de gobierno y regiones del país.
Beneficios estratégicos
Entre los impactos asociados a esta política destacan:
- Reducción de costos para las familias, empresas y sector público.
- Preservación de recursos no renovables.
- Disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.
- Apoyo a la soberanía y seguridad del suministro.
- Impulso a la transición hacia fuentes más limpias.
- Mejora de la productividad y la competitividad.
- Fomento del desarrollo sostenible.

Con estos alcances, la eficiencia energética trasciende el ámbito ambiental y se consolida como una palanca económica e industrial.
Enfoque sectorial
La política nacional en la materia adopta una estructura sectorizada que comprende:
- Sector de transformación y empresas productivas del Estado (CFE y PEMEX).
- Industria.
- Transporte.
- Sector agropecuario.
- Sector residencial.
- Comercio y servicios.
- Gobierno Federal.
Su implementación descansa en cuatro ejes:
- Programas de eficiencia energética.
- Marco normativo y regulatorio.
- Información y capacitación.
- Esquemas de reconocimiento.
Acciones en la Administración Pública y empresas del Estado
Dentro de las iniciativas prioritarias se encuentra el Programa de Eficiencia Energética en la Administración Pública Federal, de carácter obligatorio, que involucra a más de 240 entidades, cerca de 7 mil edificios, 1,800 flotas vehiculares y 14 instalaciones industriales. La meta promedio asciende a 563 GWh de ahorro. Con ello, el Gobierno asume un papel ejemplar en el uso racional de la energía.
En el caso de la CFE, se fijó una meta acumulada de 10,262 GWh de ahorro al 2030, mediante la reducción de usos propios de energía, la disminución de pérdidas técnicas, el mantenimiento de una eficiencia térmica promedio del 45 % en las centrales y la adopción de sistemas de gestión alineados con la norma ISO 50001.
Por su parte, PEMEX proyecta alcanzar un ahorro acumulado de 8 millones de barriles equivalentes al 2030, a partir de acciones de rehabilitación, mantenimiento y optimización de procesos industriales.

Acuerdos Voluntarios de Eficiencia Energética (AVEE)
Un instrumento de colaboración con el sector productivo son los Acuerdos Voluntarios de Eficiencia Energética. A través de estos convenios, empresas industriales, comerciales y de servicios con alto consumo establecen compromisos para mejorar su desempeño, con acompañamiento técnico de la SENER y la CONUEE.
Su vigencia es de tres años, y contempla planes de acción con seguimiento anual, capacitación especializada, asistencia técnica y reconocimiento público a los mejores resultados. La meta estimada es alcanzar 500 GWh de ahorro promedio anual, al tiempo que se consolida una cultura empresarial orientada al uso eficiente de la energía.

Impulso a la cogeneración
La cogeneración constituye otra línea estratégica. Esta tecnología ofrece ahorros significativos de electricidad y combustibles frente a esquemas convencionales, gracias a su alta eficiencia de conversión.
Existen más de mil proyectos potenciales en el país. Para concretarlos, se requiere simplificar trámites, reducir costos de interconexión, revisar disposiciones regulatorias, facilitar su integración con fuentes renovables y promover la fabricación nacional de equipos y sistemas.
Marco normativo y vigilancia: certeza para el mercado
En materia regulatoria, la CONUEE trabaja en la elaboración, actualización y vigilancia de las Normas Oficiales Mexicanas de eficiencia energética (NOM-ENER), en coordinación con las Secretarías de Economía y de Medio Ambiente.
Para 2025, se prevé emitir 15 nuevas NOM, actualizar 22 vigentes y robustecer la infraestructura de evaluación de la conformidad, integrada por laboratorios de prueba, organismos de certificación y unidades de inspección. También se intensificarán las acciones de verificación en fabricantes, importadores, centros de distribución y puntos de venta, así como el cumplimiento de las NOM-ENER en los puntos de entrada al país.
Al concluir, el Mtro. Israel Jáuregui reiteró que el uso eficiente de la energía constituye una responsabilidad compartida entre gobierno, industria y sociedad. Su adopción a gran escala contribuirá a reducir costos, elevar la competitividad industrial y acelerar la consolidación de un sistema energético sostenible, seguro y alineado con los compromisos climáticos nacionales.
Para la industria eléctrica y manufacturera, esta agenda no se limita al cumplimiento normativo: representa una oportunidad estratégica para innovar, desarrollar tecnología nacional y fortalecer cadenas de valor más competitivas y resilientes.