Por ejemplo, actualmente el 4% de las ventas del Grupo corresponden a segmentos de negocio y productos que contribuyen a una economía baja en carbono. Además, continuamos poniendo el mayor valor en las personas, su talento y el potencial de sumar a la compañía. Esto no solo ha sido el ADN de Prysmian como uno de los jugadores clave en la fabricación y manufactura de soluciones de cableado eléctrico y de telecom, sino que nos ha permitido mantener un entorno inclusivo en todos los niveles de la organización. Esta cultura de intercambio, colaboración, apertura y transparencia es la clave para reconocer el papel esencial que cada colaborador aporta a Prysmian, con habilidades, perspectivas y capacidades únicas.
Aún hay mucho por atender en este rubro y varias diferencias por equilibrar. Por ejemplo, tras reconocer la baja participación del género femenino en la industria en todo el mundo, nos hemos comprometido a alcanzar que el 30% de los puestos directivos estén ocupados por mujeres y a realizar más de 500 nuevas contrataciones con formación y experiencia en STEM para el año 2030, con el fin de continuar generando talento capacitado y buscar mejores decisiones en una industria que se vuelve cada vez más desafiante.
En otros aspectos, Prysmian está contribuyendo a la transición energética de la región latinoamericana a través delos siguientes puntos:
1) Desarrollo de infraestructura para energía renovable en la región, lo cual implica la fabricación y suministro de cables submarinos y terrestres para clientes en los segmentos de parques eólicos y solares, así como proyectos de transmisión de energía renovable.
2) Innovación en tecnología de cables, mediante inversión en investigación y desarrollo para crear productos más eficientes, confiables que puedan soportar las demandas de las nuevas tecnologías energéticas, como la energía eólica marina y la transmisión de alta capacidad. Además, se están realizando pruebas en laboratorio de la aplicación de nuevos materiales que permitan un menor consumo de recursos naturales o una mayor durabilidad, e involucrando a toda una cadena de proveedores y materias primas para generar el mayor aprovechamiento de recursos y promover la economía circular.
3) Capacitación y desarrollo regional, para mejorar las habilidades técnicas y profesionales de los colaboradores y socios en la región, lo que ayuda a fortalecer la capacidad local para implementar y mantener infraestructuras energéticas avanzadas.
4) Colaboración local, a través del establecimiento de asociaciones estratégicas con gobiernos y empresas para promover la adopción de energías renovables y el desarrollo de infraestructuras energéticas sostenibles en la región.
Adicionalmente, en México, nos sentimos muy orgullosos de ser líderes en manufactura eléctrica, con 5 plantas en el país y más de 1650 colaboradores con capacitación especializada y con porcentajes balanceados de género, así como un programa de crecimiento para mujeres en la toma de decisiones que busca llegar al 50% de participación.
Finalmente, es importante destacar que el liderazgo en la transición energética requiere una combinación de visión, colaboración, innovación y compromiso para abordar uno de los desafíos más apremiantes de nuestro tiempo: la necesidad de un sistema energético más sostenible y resiliente que, con el paso de los años, nos lleve a un lugar de innovación y adaptación de nuevas tecnologías que permitan la generación, distribución y consumo de energía de manera más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
La industria de manufactura eléctrica es y seguirá siendo esencial para impulsar y sostener la transición energética de México, al proporcionar tecnología, innovación, infraestructura y empleo necesarios para avanzar hacia un sistema energético más sostenible y resiliente.